La Tomatina, Buñol
La Tomatina es una fiesta que se celebra en el municipio valenciano de Buñol (España). Se celebra siempre el último miercoles del mes de agosto, dentro de la semana de fiestas de Buñol y consiste en que los participantes se arrojan tomates los unos a los otros.
La fiesta tiene algunas reglas para la seguridad de los participantes y para que la fiesta siga como cada año, sin ningún tipo de incidente:
- No se deben lanzar botellas o cualquier otro tipo de objetos que puedan provocar daños o accidentes. Sólo se pueden lanzar tomates.
- No se debe romper las camisetas de otros participantes.
- Los tomates se deben aplastar antes de su lanzamiento para que no hagan daño a nadie.
- Hay que tener cuidado al paso de los camiones que transportan los tomates.
- Al disparo de la segunda carcasa se da por finalizado el lanzamiento de tomates.
- A todos los participantes se recomienda el uso de gafas protectoras (de natación, de bucear, etc) y guantes.
- Llevar ropa vieja o que no se vuelva a usar más; lo más probable es que acabe para tirar.
- Elegir zapatillas cerradas que luego se puedan desechar.
- Si se quieren hacer fotos, se recomienda utilizar una cámara resistente al agua y a las caídas, o equiparla con una funda protectora.
- Buscar alojamiento con bastante antelación.
- Se recomienda llegar pronto al pueblo: a las 7.00 se cierran los accesos en coche al casco urbano y solo se puede entrar andando. Lo ideal es aparcar en las afueras, en el polígono industrial por ejemplo.
- Seguir en todo momento las indicaciones del personal de seguridad.
Todo comenzó el último miércoles de agosto del año 1945,
cuando unos jóvenes pasaban el rato en la Plaza del Pueblo para presenciar el
desfile de gigantes y cabezudos y otros actos de la fiesta. Los chicos
decidieron hacerse un hueco dentro de la comitiva de un desfile con músicos,
gigantes y cabezudos.
El ímpetu de los
jóvenes hizo que cayera un participante que, preso de la ira, empezó a golpear
todo lo que encontraba a su paso. Allí había un puesto de verduras que fue
pasto de la multitud enfurecida: la gente empezó a tirarse tomates de unos a
otros hasta que las fuerzas del orden público pusieron fin a aquellas batalla
vegetal.
Al año
siguiente, los jóvenes repitieron el altercado de forma voluntaria y llevaron
los tomates de su casa. Aunque la policía disolvió en sucesivos años la
reciente tradición, los chicos, sin saber nada, habían hecho historia. La
Tomatina fue prohibida a principios de los 50, cosa que no disuadió a sus
participantes que llegaron a ser, incluso, detenidos. Pero el pueblo habló y la
fiesta volvió a permitirse, uniéndose más participantes y tornándose cada vez
más frenética.
La fiesta fue,
de nuevo, cancelada hasta 1957, cuando, en señal de protesta, se celebró e
entierro del tomate: una manifestación en la que los vecinos portaron un
ataúd con un gran tomate dentro. El desfile se acompañó con una banda de
música que interpretaba marchas fúnebres y su éxito fue total. Finalmente se
permitió la Tomatina y se instauró la fiesta de forma oficial.
La fiesta
comenzó a ser popular en el resto de España gracias al reportaje de Javier
Basilio, emitido en el programa de Televisión Española Informe semanal en
1983.
Desde entonces,
año a año crece el número de participantes y el entusiasmo por La Tomatina.
El éxito ha llevado a que La Tomatina de Buñol fuera declarada en 2002 Fiesta
de Interés Turístico Internacional por la Secretaría General de Turismo.
La Tomatina se
conoce en el mundo entero convirtiéndose en protagonista de spots de tv,
imágen de multitud de productos e incluso como escenario de películas
internacionales. En 2012 la Tomatina presenta su imagen renovada y recibe la
cifra récord.



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